Las organizaciones sociales en Argentina redoblan su apuesta ante lo que perciben como «falta de respuestas» por parte del Gobierno a sus demandas de recursos para abastecer a los comedores comunitarios. Distintas agrupaciones, incluyendo la Corriente Clasista y Combativa (CCC), Barrios de Pie y el Movimiento Evita, planean movilizarse hacia las puertas de supermercados para solicitar donaciones de alimentos.
La medida se ha tomado en respuesta a la supuesta falta de acción del Gobierno frente a los pedidos de recursos para comedores comunitarios. Daniel Menéndez, líder de Barrios de Pie, señala que a pesar de haber realizado múltiples pedidos de audiencia al ministerio de Capital Humano, no han recibido respuestas satisfactorias. Ante esta situación, la decisión de movilizarse a supermercados busca obtener donaciones para sostener los comedores abiertos.
La jornada de protesta está programada para la próxima semana, y se espera que los detalles se definan durante una reunión entre las organizaciones mencionadas. Además de las movilizaciones a supermercados, se lanzará una campaña «por un millón de firmas» para declarar la emergencia alimentaria durante las sesiones ordinarias de marzo.
A pesar de la medida anunciada, no ha habido contactos entre las agrupaciones sociales y las cadenas de supermercados hasta el momento. Fuentes del sector indican que, por regla general, no suelen proporcionar alimentos frente a este tipo de reclamos.
Por otro lado, la Unidad Piquetera, un frente que agrupa a diversas organizaciones de izquierda, solicitará una reunión con el secretario de Niñez y Familia para abordar la situación. En caso de no recibir una respuesta favorable, amenazan con realizar nuevos cortes de calle.
La semana pasada, en un intento por abordar la creciente crisis alimentaria, el Gobierno duplicó los montos asignados a la Tarjeta Alimentar. Sin embargo, las organizaciones sociales consideran estas medidas insuficientes y planean intensificar sus protestas en busca de soluciones más efectivas. La olla vacía ha sido el símbolo distintivo de las recientes protestas, reflejando la crisis en los comedores comunitarios gestionados por estas organizaciones.
