El directorio ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) se reunirá el próximo miércoles 31 de enero para deliberar sobre un nuevo acuerdo con Argentina y la liberación de un desembolso de alrededor de US$4700 millones. Este encuentro se da en el contexto de la séptima revisión del Programa de Facilidades Extendidas, que ha experimentado un cambio significativo con la llegada del presidente Javier Milei al gobierno.
Tras el acuerdo a nivel de staff con el FMI, el gobierno argentino espera la aprobación del nuevo acuerdo para poder acceder al desembolso. Este financiamiento será utilizado para afrontar pagos de deuda, incluyendo los vencimientos con el FMI por US$1950 millones a finales de este mes, así como la devolución de un crédito puente de casi US$1000 millones obtenido del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) para hacer frente a los pagos de diciembre debido a la escasez de reservas.
El nuevo acuerdo técnico entre el Gobierno y el FMI fue alcanzado a principios de enero, marcando el primer acuerdo bajo la administración de Milei. A pesar de las críticas y desafíos de implementación que enfrenta el plan económico de «shock» propuesto por Milei, el respaldo internacional, especialmente de Estados Unidos, se considera crucial para la aprobación por parte del directorio del FMI.
El plan del Gobierno argentino busca un ajuste «ambicioso», con el objetivo de lograr un superávit fiscal primario del 2% para este año, lo que llevaría al equilibrio fiscal una vez contabilizados los gastos de la deuda. Además, se busca una acumulación de reservas netas de US$10.000 millones.
A pesar de las señales de respaldo internacional, el Gobierno aún enfrenta desafíos para obtener el respaldo necesario en el Congreso argentino, especialmente para la aprobación de la ley ómnibus que incluye medidas clave para alcanzar el equilibrio fiscal. El plan ha generado críticas y protestas en el país, y su implementación sigue siendo un punto de atención para los observadores internacionales.
