En un esfuerzo contra reloj, el Gobierno argentino trabaja intensamente para realizar modificaciones en la ley ómnibus y presentar una contrapropuesta a los bloques aliados. Con la reciente salida de figuras destacadas como Milei y Caputo, el ejecutivo busca fortalecer su posición en el ámbito parlamentario y evitar una potencial derrota.
A pesar de la posibilidad de postergar la sesión, el Gobierno está decidido a reescribir la iniciativa oficial para alcanzar acuerdos en las próximas horas. Mientras el presidente y el ministro de Economía, Luis Caputo, se desplazan entre Davos y Zurich, se trabaja en la adaptación del texto, especialmente en el capítulo fiscal que aborda jubilaciones y retenciones.
La estrategia política incluye consultas con figuras clave, como el consultor Santiago Caputo, vinculado a Milei, quien se reunió con el presidente de Diputados, Martín Menem, para discutir definiciones políticas y evaluar el estado de las negociaciones con los bloques parlamentarios.
El Gobierno está dispuesto a presentar un nuevo proyecto con cambios, pero se niega a desglosar el texto. Las discusiones incluyen la posibilidad de ceder en la discrecionalidad de los aumentos a los jubilados y en algunos porcentajes de las retenciones para proteger las economías regionales, demanda de los gobernadores de Juntos por el Cambio.
Con ansias de obtener una media sanción, la Casa Rosada busca aprovechar el respaldo actual en la opinión pública, atribuido en gran parte a la figura de Milei. Sin embargo, reconocen que este respaldo podría disminuir con el tiempo, impulsando la urgencia en la aprobación de la ley ómnibus. El Gobierno teme que la ventana de oportunidad política se cierre y busca imprimir velocidad al proceso para cumplir con las metas fiscales y mantener la sustentabilidad política.
