
En medio de una crisis de reservas internacionales y en busca de dar aire a un panorama cambiario crítico, Argentina ha acordado una renovación del swap de monedas con el Banco Popular de China (PBoC). Este mecanismo busca proporcionar liquidez al Banco Central argentino y ayudar a mantener el tipo de cambio oficial frente al dólar.
El swap de monedas es un acuerdo entre bancos centrales que pone a disposición de la contraparte un crédito contingente, es decir, un crédito listo para ser utilizado si es necesario. En el caso del Banco Central argentino, este acuerdo implica un asiento contable de 130.000 millones de yuanes, equivalentes a más de 18.000 millones de dólares. Esto representa aproximadamente el 55% de las reservas brutas actuales del BCRA, que están ligeramente por encima de los 33.000 millones de dólares.
El swap de monedas entre Argentina y China se estableció por primera vez en 2009 y ha sido renovado y complementado en varias ocasiones desde entonces. Además de la renovación, se ha ampliado el monto de libre disponibilidad que el Banco Central puede utilizar para financiar el intercambio comercial con China. Anteriormente, se podían utilizar 35.000 millones de yuanes, pero ahora se pueden disponer inmediatamente de 70.000 millones de yuanes, lo que equivale a alrededor de 10.000 millones de dólares.
Es importante destacar que este acuerdo no aumenta las reservas netas del Banco Central argentino, que son mucho menores que las reservas brutas. Las reservas netas son un monto significativamente más bajo una vez que se excluyen ciertos activos que no se pueden gastar inmediatamente, como depósitos en dólares del sector privado y préstamos de corto plazo. Según estimaciones privadas, las reservas netas podrían estar en el rango de -500 millones a -1.500 millones de dólares, lo que significa que el Banco Central tiene deudas.
El objetivo principal de este swap de monedas es permitir al Banco Central argentino mantener el flujo de importaciones desde China sin gastar sus reservas en dólares. Los yuanes disponibles pueden ser utilizados para el intercambio comercial entre los dos países, permitiendo que aquellos que necesiten dólares para pagar importaciones chinas puedan comprar yuanes directamente al Banco Central.
Sin embargo, este mecanismo de rescate ha generado preocupación tanto en Estados Unidos como en organizaciones multilaterales de crédito. Se ha señalado que los swaps con China son opacos y tienen tasas de interés relativamente altas. Además, estos rescates se dirigen principalmente a países que se han unido a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, lo que plantea interrogantes sobre el uso real de los fondos y si se utilizan para pagar deudas con China de vencimiento inmediato.
Aunque el swap de monedas con China brinda un alivio temporal al panorama cambiario de Argentina, también implica un aumento en el endeudamiento y deja una deuda pendiente para futuros gobiernos. El próximo gobierno argentino tendrá que generar divisas para pagar los yuanes recibidos, sumándose a una deuda externa ya elevada.
En conclusión, la ampliación del swap de monedas entre Argentina y China busca proporcionar liquidez y apoyo al Banco Central argentino en un momento de crisis de reservas. Sin embargo, las preocupaciones persisten en relación a los costos financieros y la opacidad de estos acuerdos, así como su impacto a largo plazo en la deuda externa del país sudamericano.
