A casi dos meses de la implementación del programa de «dólar agro» para las economías regionales en Argentina, las conclusiones preliminares indican que no está alcanzando los resultados esperados por el Gobierno. El programa permite a las empresas exportadoras de unos 60 sectores productivos liquidar sus ventas al exterior a un tipo de cambio fijo de 300 pesos por dólar. Sin embargo, los sectores han encontrado varios inconvenientes para utilizarlo y están solicitando mejoras cambiarias debido a la depreciación del tipo de cambio oficial.
Según la Confederación de la Mediana Empresa (CAME) y la Sociedad Rural Argentina (SRA), el beneficio del programa no ha llegado al generador de la materia prima como se esperaba. Señalan que quienes exportan son los acopiadores y las empresas de empaque, mientras que los productores no logran acceder a los beneficios. Además, las empresas deben cumplir con requisitos, como ingresar en el programa Precios Justos, lo cual dificulta que los productos de los productores lleguen a los consumidores finales. Otro desincentivo es que el tipo de cambio acordado va perdiendo fuerza debido a la inflación y la evolución del dólar oficial.

En el sector vitivinícola, muy pocas bodegas han utilizado el programa debido a dificultades para acceder al crédito en el exterior y a la obligatoriedad de controlar los precios en el mercado local. También se mencionan preocupaciones sobre los plazos de despacho y cobranza en una ventana de tiempo limitada. Las empresas del sector han comenzado gestiones para lograr una mejora del tipo de cambio a 350 o 360 pesos, pero hasta el momento no han tenido éxito.
En el sector olivícola, también se reporta un menor uso del programa de lo esperado debido a la falta de mercadería y a la cantidad de normas que deben cumplirse. Aunque no hay información precisa sobre la cantidad liquidada a 300 pesos por dólar, se estima que el ingreso de divisas por las ventas de las economías regionales asciende a unos 280 millones de dólares, lo cual representa aproximadamente el 5% del total liquidado, incluyendo la soja y el complejo cerealero-oleaginoso.
En resumen, el programa de «dólar agro» no ha tenido el impacto esperado en las economías regionales, y los sectores productivos han identificado varios obstáculos para su implementación. Además, solicitan una mejora en el tipo de cambio debido a la depreciación y la inflación.
