
El programa del dólar soja III ha logrado cumplir con su objetivo previsto, superando las expectativas del gobierno. Hasta el momento, se han realizado liquidaciones por un total de US$5086 millones, un 1,63% más de lo esperado, con dos días adicionales para sumar un remanente significativo. Sin embargo, las reservas del Banco Central (BCRA) han experimentado un bajo incremento, reteniendo solo US$1417 millones, lo que representa el 28% de las ventas a un tipo de cambio de $300.
Este porcentaje de retención está muy por debajo del 75% alcanzado por el Programa de Incremento Exportador II (PIE II) y del 67% logrado durante la implementación del primer dólar soja. De esta manera, el objetivo proclamado por el gobierno de preservar las reservas, que habían sido recuperadas a un alto costo, vuelve a incumplirse.
Esta estrategia ha logrado prolongar la agonía de las reservas por solo unos pocos meses en ocasiones anteriores. Aunque el cepo cambiario se ha ampliado considerablemente, se ha anunciado a varios sectores que deberán esperar hasta el próximo gobierno para acceder al mercado cambiario oficial a través de SIRA.
Los datos preliminares de la primera parte del PIE III revelan que las ventas por el dólar soja han alcanzado un nuevo récord, superando los US$1000 millones y alcanzando los US$1052,4 millones. Esto ha sido impulsado principalmente por la tendencia a la baja en los precios internacionales de los granos.
Con este aporte, el volumen operado en el mercado de contado ha aumentado a US$1517,65 millones, lo que ha permitido al BCRA acumular US$451 millones para sus reservas y registrar un saldo positivo de intervención en el mercado de US$850 millones en el mes, según se informó en un comunicado oficial.
A pesar de esto, las reservas netas del BCRA siguen en números rojos, manteniéndose en alrededor de US$1000 millones negativos. Esto explica por qué el BCRA continúa ampliando el cepo cambiario diariamente y comunicando a diferentes sectores de la economía que no tendrán acceso al mercado cambiario oficial durante el resto del mandato de Alberto Fernández. Como resultado, deberán recurrir a los dólares financieros, buscar financiamiento externo o enfrentar posibles incumplimientos de pago.
«A pesar de que el BCRA continúa realizando compras en los últimos días y se han acelerado las liquidaciones, la retención de divisas sigue siendo muy limitada. Por lo tanto, los operadores están preocupados por la dinámica de las reservas netas, que pronto podrían enfrentar una nueva pérdida de divisas, teniendo en cuenta lo sucedido después de los planes soja», explicó el analista y operador Gustavo Ber.
Estos números evidencian la profundidad que ha alcanzado la «crisis de las reservas» en esta ocasión, aunque la situación no es nada novedosa. Como resultado, la conducción del Ministerio de Economía está haciendo esfuerzos para reforzar las reservas mediante nuevos créditos, es decir, endeudándose.
Parte de esta crisis está relacionada con el nivel de atraso que tiene el tipo de cambio oficial, que nuevamente queda expuesto al acelerarse en los últimos días la recuperación del dólar a nivel global. Esto se refleja en el índice del dólar, que se sitúa en 104,27, superando los mínimos cercanos a 101 que se registraron semanas atrás. Esto explica por qué el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) ha vuelto a caer por debajo de los 95 puntos, a pesar de que el BCRA permitió un mayor ajuste en el tipo de cambio mayorista este mes, cerrando en $239,50 para la venta, un aumento del 7,55% en el mes, superior al ajuste experimentado en abril.
Sin embargo, esto no compensa una inflación que se estima entre el 8,5% y el 9% en el mes, según varias mediciones de consultoras privadas, a pesar de la desaceleración observada en la última semana debido a la disminución de ingresos, que ha afectado incluso las ventas de productos básicos.
Por otro lado, obligar al BCRA a comprar a un precio «caro» para luego vender a uno «más barato» ha generado una pérdida estimada de $262.256 millones, además de una emisión adicional de $683.814 millones (12,7% de la Base Monetaria), algo poco prudente en un contexto de creciente inercia inflacionaria.
